
En los más de 15 años que llevo acompañando a médicos, descubrí que su peor pesadilla es que el paciente piense que le quiere vender, que el paciente piense que es un comerciante 💼
Creo que el punto clave acá es entender qué vendemos.
Cuando pregunto a los médicos estéticos que participan de mis programas qué venden, me responden que venden inyectables, cirugías, tratamientos láser.
Pero en realidad no venden eso. Venden coraje para postear una selfie o para salir en una cita que el paciente viene postergando. Venden algo que toca la identidad de sus pacientes: sus esperanzas y miedos de cómo el mundo los ve.
Los pacientes necesitan de algo que vos les podés dar como su médico, pero muchas veces también necesitan algo que van a tener que encontrar dentro de ellos mismos.
No ofrecés tratamientos, acompañás a tus pacientes en un proceso de transformación 🔄
Y sin venta no hay transformación.
Los pacientes llegan a tu consulta con miedo. Tienen miedo de no obtener los resultados que esperan, miedo de invertir, de decirse sí a ellos mismos, de confesarte sus inseguridades más profundas.
Vender es ayudar al paciente a decidir algo que lo acerca a lo que desea. Es ayudar al paciente a ayudarse 🤝
Si tu tratamiento realmente puede ayudar al paciente, tenés la obligación moral de insistir hasta que el paciente vea con claridad.
De eso se trata la venta. Y cuando el foco está en ayudar, no en vender, el paciente nunca va a percibir que le querés vender, porque no querés hacerlo. Querés ayudarlo.
